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Disclaimer:

Los personajes y lugares extraídos de obras literarias, cinematográficas o televisivas pertenecen a sus respectivos creadores. No pretendemos obtener lucro o beneficio alguno a través de su utilización en nuestras historias y relatos.

Los personajes y lugares fruto de nuestra imaginación, en cambio, sí nos pertenecen.

HERMANOS EN ARMAS ( parte 2 y final)

(...) Llegó mi turno. Era de los contados elegidos que aún podían moverse solos. para Rivoi eso era más que suficiente. Él no estaba nervioso, ni siquiera un pestañeo sobrante. Nada que denotase un sólo quiebro de conciencia en aquella paradoja natural: Rodeados de agua pero muertos de sed. Su hedionda calidez me turbaba, en aquellos días se asemejaba más a un padre condescendiente que a un Comisario político. Sobretodo con los moribundos con quienes pasaba largas horas. Tiempo para jugar a la muerte. Tiempo para decidir quien vive y quien muere para los demás.

Ahora lo sé. Era mi turno. Seguiría la ruta inaugurada por nuestro jovencísimo compañero de armas. necesitabamos agua. Me necesitaban. Salí con lo mínimo, no quedaba mucho que llevar pero lo poco sobrante sería carga. Carga, lastre pesado y sudoroso: Sed. Llevaba un fusil sin bayoneta, si se acercaban tanto merecía morir por descuidado: Motivación. Quizá cazase uno los famosos ciervos de Rivoi...

Caminé durante horas. No ví nada. Me perdí. Me encontré, justo al lado de un Panzer embarrancado. !! Estupidos alemanes !! Ni un caballo podría moverse por aqui como demonios pretendían hacer avanzar un...Tampoco un ciervo. Ahora lo sé.

De pronto los ví y no hubo nada más. No podía ser. Pero sin embargo, cómo no serlo. Dos eran dos, los barriles de agua nazis para los motores de sus dragones metálicos. Lo hubiera conseguido. Probablemente Lensko ya lo hubiera conseguido. Incluso logré determinar cual de aquellos "gemelos" canales en las marismas me llevarian hacia la inquietud inspirada por Rivoi y el desprecio hacia Tukhov. Con todo, no podría llevar el agua de ninguna de las maneras hasta ellos. No yo solo y no en esta tierra. ¿Por qué volver? ¿Por qué no esperar? El agua era mía yo la encontré. Sin duda esperando el tiempo adecuado llegaría otro explorador y juntos quizás. Pero, ¿Quien? Tarenkof manco. Gullain casi ciego.Tukhov Cobarde. Rivoi. Sí, Rivoi sin duda... No, no lo haría nunca. No tenía ninguna prisa el "Servidor del Pueblo". Lensko, Él me convenció.

Hice mil y un esfuerzos para perderme de nuevo en aquella telaraña de vegetación y agua pantanosa. Objetivo: el regreso. Decenas de combinaciones y carámbolas en tan sólo unas horas. A la izquierda de ese arbusto...un Kilometro al norte desde el árbol hueco... Mis pies se estaban volviendo negros. La humedad y el frío se hubieran encargado de resolver mis problemas de calzado a perpetuidad en un par de días. No lo conseguí. Las fuerzas caían. No buscaba nada ya sólo flotaba por el fango cayendo en un sopor tibio y mugriento. Cerré los ojos. Recuperé mi cuerpo y lo que em restaba de fuerzas al instante siguiente. De manera torpe y ruidosa "algo" se dirigía directamente a mí. Algo que mató a Lensko. Ahora lo sé.

Preparé una de mis tres únicas balas asignadas a mi fusil asignado. Apunté hacia la vibrante maraña verde y disparé. Eso quise. Toda mi arma era un enorme, mohoso e inservible cayado para ancianos. El pantano me cobraba su tributo de las formas más diversas y exasperantes. aquel fusil me lo entregó Rivoi. Lo sabía y ahora yo también. Tukhov tembloroso pero armado apareció de entre la maleza. Exhaló un suspiro de profundo agradecimiento a Dios por encontrarme. Agradecimiento a un dios no reconocido en nuestros libros y ordenes. Agradecimiento que no hubiera consentido Rivoi. Rivoi, Lensko, Rivoi, Tukhov, Rivoi...yo.

Mi "granjero-teniente" hizo señas para que me acercase a su posición: Ordenes. Entonces lo sabía, yo lo sabía. Rivoi apareció justo detras de mí armado con la bayoneta que me negó antes a mí. No por sorpresa. Entonces ya lo sabía. Las tres últimas dentelladas de su hoja oxidada fueron habiles en acortar mi agonía. Las decenas anteriores no. Incluso cuando sus ratoniles incisivos empezaron a despellajarme, en parte mi vida seguía corriendo. Supliqué en silencio que Lensko hubiera muerto sin llegar a ver el tanque, sin hallar el agua, sin sentir como en su mezquindad solo pagaban otro mísero día a esta tierra con sangre de inocentes. Que Lensko no hubiera muerto en medio de otro fogonazo más de amor que Rivoi no esperó a comprender condenándonos a todos. Otro paso hacia atras. Otra macabra brazada para llegar al Final.



3 críticas:

Es una historia en la que se nota la angustia en cada linea y que demuestra los últimos momentos y los malos tragos de un ser humano.

Para mi gusto esta parte esta mejor porque al no estar toda unida en único parrafo no oprime tanto y sigue dando lo que creo que buscas ponerse en el pellejo del pobre soldado, sus sentimientos.

Me ha gustado.

7 de mayo de 2008, 22:14  

A mí también me ha gustado el desenlace.

Al haber dividido la historia en varios párrafos, el lector va a encontrar menos obstáculos a la hora de seguir el texto. Parece que todo fluye de forma más natural, que resulta menos pesado para la vista, y que hay un mayor respiro a lo largo de la narración. Y con ello no se pierde demasiado la conexión que habías creado con el personaje.

No obstante, y sin desmerecer en nada esta segunda parte, creo que el formato que utilizaste la otra vez tampoco estuvo mal; de hecho, considero que fue una elección acertada dar un comienzo así a la historia, pues era una buena forma de reflejar visualmente el caos, la opresión y toda la angustia presente en el relato.

Encantada de leerte.

Gen mellin.

8 de mayo de 2008, 15:34  

Si este es el final del realto, supongo que comenzarás otro, así lo espero, saludos desde Rohan

20 de mayo de 2008, 16:21  

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