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Disclaimer:

Los personajes y lugares extraídos de obras literarias, cinematográficas o televisivas pertenecen a sus respectivos creadores. No pretendemos obtener lucro o beneficio alguno a través de su utilización en nuestras historias y relatos.

Los personajes y lugares fruto de nuestra imaginación, en cambio, sí nos pertenecen.

Hijos del árbol (IV): Arena y sal


La suave brisa reanudó su danza con las olas, haciendo ondular los delicados ropajes que envolvían el cuerpo de la muchacha.

Sus largos cabellos, desprovistos de toda atadura, volaban en libertad, dibujando las más variadas formas en su incesante y acompasado vaivén.

Su rostro, por contra, se mantenía sereno e imperturbable, contemplando en silenciosa dignidad el azul eterno que se extendía más allá de la costa, mientras los dorados rayos de sol acariciaban con dulzura cada centímetro de su piel.

Cerró los ojos para saborear aquel instante de paz.

Una vez más, aspiró con cuidado el aire que la rodeaba, con la vana esperanza de atrapar a través de aquel pequeño gesto algo de la esencia del idílico paraje en el que se encontraba.

Un fuerte olor a sal inundó sus sentidos. Aquel aroma, el inconfundible aroma de su tierra, se había convertido en su más fiel compañero, formando parte de su ser, confundiéndose con el perfume de sus sueños y anhelos, impregnando cada uno de sus no tan lejanos recuerdos de infancia.

Una lágrima solitaria recorrió la tersa superficie de su mejilla, hasta desaparecer en los diminutos pliegues de aquellos labios exquisitos, repletos de vida y color.

Ya no volvería a contemplar aquella costa salvaje y hermosa, bañada por las aguas cristalinas del gran mar, testigo mudo del devenir de los años.

No volvería a pasear por aquellas playas vírgenes, sintiendo la arena palpitar bajo sus pies, mientras caminaba hacia el infinito.

Todo aquello no sería más que una onírica visión del pasado, un preciado don que tendría que atesorar en lo más profundo de su alma.

Esa misma tarde, marcharía a Minas Tirith para desposar a su prometido. Todo estaba preparado para aquel viaje sin retorno.

Acarició con la yema de los dedos su boca sonrosada, tratando de reprimir un suspiro que finalmente se fundió con el aire matinal.

¡Cómo echaría de menos los cálidos colores que inundaban su habitación cada amanecer, el estridente sonido de las gaviotas en el puerto, las largas noches de verano en que las doncellas cantaban y danzaban bajo la atenta mirada de la luna...!

Aquel hermoso cuento había llegado a su fin, alejándose de ella como la arena se escurre entre los dedos de quien intenta retenerla.

Y a pesar de todo sonrió. Porque, dentro de su lógica tristeza, se sentía inmensamente dichosa.

Tan sólo unas horas la separaban de su destino. Unas horas más y compartiría el resto de su vida con el hombre que hacía palpitar su pecho. Un hombre que la idolatraba, que la consideraba como la más hermosa de las criaturas, que pondría el mundo a sus pies si hacía falta. El hombre de su vida.

Al pensar en él, su sonrisa brilló con más intensidad, haciendo palidecer al mismísimo sol.

Sin duda alguna era feliz, muy feliz. Y quería que él también lo fuera.

Sabía que echaría de menos a su familia, que los comienzos serían duros, que una vida tan próxima a la Sombra no resultaría fácil, pero todo eso no importaba lo más mínimo. Ocurriese lo que ocurriese, estaba segura de haber tomado la decisión adecuada. Su corazón desbocado se lo confirmaba con cada nuevo latido.

Sus ojos se posaron de nuevo sobre la mar enbravecida.

En la lejanía, escuchó la voz de su hermano gritando su nombre.

Había llegado la hora de caminar hacia el futuro. Una nueva vida la esperaba tras las piedras inmaculadas de la Ciudad Blanca.





3 críticas:

Me encanta la hasta ahora, y esperemos que por poco tiempo,única historia escrito desde un punto de vista femenino en HIJOS DEL ARBOL.
Se hace nudillo en la "gargantúa" pero la vida es eso. Como decia el trailer de EL RETORNO DE EL REY:NO HAY TRIUNFO SIN RENUNCIA; NO HAY VICTORIA SIN SUFRIMIENTO.
Gen mellin

10 de junio de 2008, 16:10  

Me encantó este relato por la cantidad de metáforas que has utilizado, y es verdad no hay nada sin sacrificio ...pero tiene la recompensa de haber conseguido lo que anhelamos.En cuanto a lo del deporte totalmente de acuerdo.Gracias por llegar a mi casa. Si tú quieres volveré a la tuya.Un saludo de Angela

14 de junio de 2008, 16:03  

Un relato muy bonito sin duda, se puede sentir es sus lineas,palpar. Aunque sigue gustandome más el de Faramir, sin desmerecer el valor de este.

Besitos.

25 de junio de 2008, 20:23  

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