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Disclaimer:

Los personajes y lugares extraídos de obras literarias, cinematográficas o televisivas pertenecen a sus respectivos creadores. No pretendemos obtener lucro o beneficio alguno a través de su utilización en nuestras historias y relatos.

Los personajes y lugares fruto de nuestra imaginación, en cambio, sí nos pertenecen.

La batalla de Shalamtut

La noche al fin nos trajo paz. Horas y algunos minutos de valiosa paz a aquel yermo y funesto paramo que ahora vestía sangre. La suya y la nuestra.


Apenas hacía unas semanas, los Caciques de los principales clanes Ulís se habían enseñoreado de la símbolica y sacrosanta llanura de Shalamtut. Allí donde Vigó Nuestro Señor labró la Semilla Maestra que dio origen a Tierra, Mar, Aire y Fuego y con ellos a todos los dones con que esta buena y vieja tierra nos amamanta a todos los que en ella hollamos ya seamos Ulís, Drelyns, Dagonianos, Astarís o Shaldarunes... Hombres. A la XXI Compañia de Picas y Arcos de Lynwer la gloria de defender aquellas polvorientas yardas de desierto religioso y verter en él sus vidas por disputas territoriales inmemoriales se les antojaba muy exigua. Había costado siglos hacer valer los derechos del Reino Drelyn sobre Shalamtut primero frente al Reino de Shaldar y en las últimas decadas frente a todos al Comarcado no reconocido de Ulí.


Tras cuatro días de pesada y penosa marcha desde nuestro Bastión de Lynwer con un paupérrimo avituallamiento al fin llegamos al pie de la cordillera que acuartela la tierra por la que muchos de nuestros hombres morirían esa misma mañana. El encuentro entre nuestros reclutas y las tribus del Este había sido breve y violento. Nuestra primera carga hizo retroceder a los zapadores y arqueros Ulís que trataron de flanquearnos tan pronto como habíamos puesto un pie en Shalamtut e ingenuamente tomando celada por victoria nuestros cuadros de infantería se desfiguraron por la febril y enloquecida persecución de lo que creíamos el total de nuestro enemigo. Una alocada carrera sustituyó al firme y vigoroso avance de las formaciones mil veces ensayadas. Cuando las compactas y férreas hileras dieron paso a un desbordante e irrefrenable caos entre la XXI Compañia de Picas y Arcos en Lynwer de las últimas dunas más meridionales de la llanura y justo donde los montes que limitan con Shaldar daban un mayor abrigo se recortaron como un oscura y vil marea centenares de Ulís montados. Su rapido y compacto contragolpe tuvo efectos devastadores. La caballería ligera de Rundburgo que nos había escoltado desde nuestros acuartelamientos en el norte hasta la batalla se ahogó entre su carga y los dardos que los arqueros supervivientes de la primera escaramuza ya reagrupados les dirigían sin piedad. Casi la totalidad del 1er Cuadro de la XXI Compañía que avanzaba en vanguardia quedó aislado y sucumbió en apenas unos segundos mientras que los salvajes jinetes del este cortaban cabezas y brazos a placer en medio de aquel negro caos. Muchos de aquellos soldados no eran más que niños con unas semanas de instrucción y aquella batalla distaba mucho de lo que esperaban encontrar al salir de nuestras fortificaciones. Las Nemse Siren, las monturas Ulís, paralizaron de terror a muchos de ellos pagando con agonía y muerte aquel descuido. En todas las ciudades de Drelyn corrían rumores de que enormes aves sin alas de grisacea y rocosa piel con malignos ojos rojos campaban por las llanuras de Ulí en numerosas manadas. Según los textos religiosos, las Nemses Siren habían sido desterradas de la faz de la tierra por una milenaria afrenta a Vigó Nuestros Señor y su exilio lo situaban escrituras y relatos en los desiertos del Comarcado no reconocido de Ulí. Estos pájaros estigmatizados no volaban pero medían casi tres metros desde las bien armadas garras posteriores hasta su aguileño pico pleno de pequeños y afilados incisivos. Poseían poderosísimas patas traseras y eran capaces de transportar a un hombre robusto tan velozmente como un caballo adulto y rápido. Siendo así no era ilógico pensar en ellos como un gran activo bélico y más para estas salvajes tribus del este, quienes tan irreconciliable odio nos profesan.
La desgarradora visión de los compañeros muertos y devorados vivos en muchos casos sirvió para que la recobrada cordura impulsase a los tres Cuadros restantes de la XXI de Picas y arcos en Lynwer a retomar la formación y hacer pagar cara la afrenta y salvajismo a los jinetes extranjeros. La efervescencia de la primera carga de los enlutados jinetes Ulís sobre sus Nemses Siren había pasado y su ausencia de disciplina y táctica supeditaba su victoria al daño inflingido en su primer impacto. Una vez retomado el "erizo" de nuestros piqueros y atrapados por los mismos montes y rocas que antes los ocultaban la mayor parte de los soldados sin montura y arqueros enemigos cayeron bajo nuestros dardos. El tercer Cuadro avalanzó sus piqueros y espaderos sobre la ultima bolsa de resistencia que algunos infantes rebeldes apuntalaron de modo desesperado en el abandonado campamento de los jinetes Ulís que ya se daban a la fuga. Gritos ahogados, escudos rotos, suplicas ignoradas de piedad y espadas cayendo al páramo se llaban nuestra victoria.

Es nuestra undécima batalla en Shalamtut y adornarán su tierra desde hoy la sangre y el honor de todos los caidos del 1er Cuadro de la XXI Compañia de Picas y Arcos de Lynwer: un centenar de piqueros muertos o desaparecidos, treinta arqueros y treinta ballesteros desangrados al lado de los cadáveres de cincuenta y ocho espaderos e infantes de línea. En los tres Cuadros restantes las perdidas no han sido tan altas, no obstante el número de lesiones y heridas es muy alto. Mis oficiales me informan de al menos doscientos heridos la mitad de ellos muy graves. Por último reseñar en esta macabra y oscura lista los treinta y cinco jinetes de la Caballería de apoyo de Rundburgo también muertos. A cambio de todo ese valor, de todas esas vidas y la entrega de nuestra gente cualquier balance sería gravoso en extremo para nosotros. Cabe sin embargo mencionar que trocadas por la juventud y las vidas perdidas de centenares de nuestros compatriotas, Vigó los acoja, inflingimos unas trescientas bajas confirmadas al enemigo y capturamos más de una veintena de prisioneros, incluyendo tres de esas endiabladas aves dentadas que han sido ya bautizadas por la tropa como "Nemsys". Tras algunas horas de sueño reparador partiremos de nuevo a Lynwer con la esperanza carcomida por estas estériles escaramuzas con los secesionistas del Este.

GENERAL ALMUNSEN




8 críticas:

Hacía tiempo que no veía nada tuyo y tenía ganas de hincarle el diente a otra de tus historias. Bienvenido sea el relato.

Me ha gustado, la verdad es que me ha gustado mucho. Se nota tu gusto por el tema belicoso, ya sea en el mundo real, ya sea en un mundo de fantasía.

Reflejas bien el caos que debe reinar en toda batalla, la euforia mal contenida de los propios compañeros -esa que puede llevar a toda una compañía a la ruina-, la crueldad que demuestra el enemigo pero uno se niega a reconocer dentro de sus propias filas... Sangre y vida derramada sobre el campo de batalla.

Enhorabuena por tu trabajo.

PD: No me gustaría encontrarme con uno de esos "Nemsys". ¡Qué mal rollo de bicharraco!

13 de octubre de 2008, 23:19  

Garcias por estar ahí siempre al pie del cañón. por tus labores de edición por tu apoyo y por esa pedazo de firma Tolkiendili que me has regalado para mis pequeñas aportaciones a este sitio que tu realmnente haces grande.

Gen Melin Pibonwyn

16 de octubre de 2008, 23:21  

Menudo relato, felicidades.
Me he perdido un poco con tantos nombres,pero da la sensación de que es algo que sucedió hace mucho tiempo.
¡¡¡¡La imaginación al poder!!!!!

19 de octubre de 2008, 20:51  

Muchas gracias por pasarte SENDERISTA y leer este relato. De lo que trata es una especie de bitacora de un General del Reino de Drelyn quien lleva a sus tropas a combatir contra unas tribus nomadas, los Ulís, por una llanura sagrada para ambos bandos. Como bien indicaba Andro es very belicoso pero espero de vuestro agrado. De nuevo gracias por leer y probar suerte con lo que sale de mi pluma. jejeje

19 de octubre de 2008, 23:06  

A mí me ha dado sensación de Cruzada. Pero para serte sincero me perdía tambien algo con los nombres. Lo de que los Ulís son los malos queda claro a juzgar por en lo que se montan jejeje

21 de octubre de 2008, 18:49  

De eso va principalmente Joe de Guerras religiosas en el marco de un mundo de Fantasia. Sí desde luego que los bichos Nemses Siren muy de los buenso no pintán. Jajaja.
Namarië

21 de octubre de 2008, 20:40  

¡Madre mía!...vuelvo a repetir...¡Madre mía!...Por Eru y toda su corte, que bien escribes...
Por cierto, no he podido dejar un comentario en tu blog...no se ha abierto la ventanita del comentario...

23 de octubre de 2008, 14:01  

Mil gracias por pararte a leerlo Bree em hace mucha ilusión compartirlo con gente que disfrutan las historias de fantasia y epica. Y lo de los comentarios en el Patio de los Senescales lo miraré. ¿Qué le pareció el felino de la auto estima?

24 de octubre de 2008, 13:59  

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